Ves a tu cliente creciendo, presumiendo, abriendo locales,
comprando más inventario, contratando más gente…
y tú le sigues cobrando lo mismo que cuando apenas arrancaba.
Y duele.
Duele porque tú fuiste parte.
Tú estuviste ahí, empujando cuando nadie veía nada.
Tú metiste horas, ideas, estrategia, nervios y coraje.
Y hoy