El divorcio más caro de tu empresa.

En muchas empresas, marketing y ventas
trabajan como si ya se hubieran separado…
pero siguieran viviendo en la misma casa.

No se hablan.
No se ponen de acuerdo.
Y lo único que sí comparten… es el gasto.

Marketing dice:
“Estoy generando leads.”

Ventas responde:
“No sirven.”

Y mientras discuten quién tiene la culpa,
el cliente se enfría,
la oportunidad se pierde
y el dinero nunca llega a la caja.

Eso no es un problema de actitud.
Es un problema de sistema.

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