El futuro no pertenece a quien persuade mejor.
La mayoría de las marcas no tienen un problema de tráfico.
Tienen un problema de ansiedad.
Ansiedad por cerrar.
Por no perder el momento.
Por convertir cualquier interacción en un “sí”, aunque sea chiquito.
Por eso proliferan las técnicas:
- el empujón suave
- la oferta escalonada
- el “ya que estás aquí…”
- el chocolate de un dólar
Funcionan.
Claro que funcionan.
Pero también dejan una resaca silenciosa:
clientes que entraron sin entender,
compraron sin querer,
y se fueron sin volver.
Mientras tanto, hay marcas que hicieron lo contrario.
Y crecieron más.
Caso 1: Patagonia.
En 2011, Patagonia lanzó una campaña impensable para cualquier marketer promedio:
“Don’t Buy This Jacket.”
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