Nike no nació para ayudar a su departamento de ventas.

Marketing debería magnificar un gran producto,
no disimular uno mediocre.

Cuando el producto es realmente bueno:
la gente habla, recomienda, regresa, perdona errores.

Producto → Marketing → Ventas
Ese es el orden natural.

Cuando el orden se rompe:
Ventas se vuelve presión.
Marketing se vuelve promesa inflada.
El producto nunca mejora porque nadie quiere oír la verdad.

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