¿Por qué odias a los preguntones?
Un día me topé con un “gurú” que hablaba maravillas de sus campañas.
Presumía que todos sus leads llegaban listos para comprar.
Bien orgulloso, como si hubiera descubierto el oro.
Le pasé un lead preguntón, uno normal, como los que te llegan diario... y se le vino el mundo encima.
El prospecto pidió info, comparó precios, lanzó dudas… y el gurú se empezó a irritar. Como cuando tus vendedores nuevos se topan la primera objeción y se ponen rojos.
Ahí me cayó el veinte: estos gurús no rechazan “leads fríos”.
Rechazan trabajo.
Por eso los desprecian.
No porque sean malos, sino porque exponen sus carencias.
Porque tú sabes cómo es en la vida real.
El cliente que llega diciendo “quiero comprar” es el menos común.
La mayoría llega confundido, desconfiado, medio frío.
Y aun así… de esos salen ventas, referidos y hasta clientes de años.
Siempre y cuando alguien los sepa trabajar.
Por eso tú y ellos están en ligas distintas.
Ellos buscan el lead perfecto.
Tú agarras al imperfecto y lo conviertes en venta, repetición y recomendación.
Ese día, entendí todo: cuando alguien se burla de los preguntones… solo está confesando que no sabe vender.