El ruidito que todos escuchan y que todos deciden ignorar.
Dicen que las fábricas caen por una gran falla, pero casi nunca es así.
Se caen por el ruidito que todos escuchan y que todos deciden ignorar.
En la planta de Don Rogelio,
empezó con una prensa que tronaba leve.
Nadie lo atendió.
Tenían producción atrasada, órdenes urgentes
y un cliente grande esperando.
Después vino la segunda señal:
un operador reportó un olor raro a aceite quemado.
“Es normal”, dijeron. Y lo dejaron pasar.
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