El señor pelón que sobrevivió a Comercial Mexicana.
Hubo un tiempo en que el verano mexicano no empezaba con el calor.
Empezaba con un hombre pelón en la televisión diciendo que todo estaba regalado.
Julio Regalado no era un influencer.
Era algo más poderoso: un personaje que logró que millones de familias mexicanas asociaran una temporada del año con comprar más.
No vendía aspiración. Vendía oportunidad.
Vendía “aprovecha ahorita, porque después sube”.
Y en México, eso pesa más que cualquier manifiesto de marca.
Porque aquí la memoria comercial no vive solo en los grandes slogans.
Vive en la mamá que dice “espérate a Julio Regalado”.
En el papá que compra la pantalla.
En la familia que aprovecha para surtir detergente, aceite, papel, cerveza y útiles escolares.
Ese es el poder.
Julio Regalado no se metió en la cultura mexicana por moderno.
Se metió por repetido. Por útil. Por oportuno.
Julio Regalado sobrevivió porque nunca dejó de ser útil.
Sobreviviendo al atentado
Julio Regalado nació en 1980 como campaña de Comercial Mexicana y se volvió una de las campañas más duraderas de la publicidad mexicana.

Pero luego pasó algo que pudo haberlo matado.
Soriana compró Comercial Mexicana en 2015.
Cuando Soriana adquirió Comercial Mexicana en 2015, también adquirió los derechos de la campaña, incluyendo marca, personaje y narrativa.
El reto no era menor: mucha gente seguía asociando Julio Regalado con La Comer, no con Soriana.
Hoy, Julio Regalado representa para Soriana alrededor de 20% de su facturación anual y concentra aproximadamente 40% de sus ventas entre mayo y julio.
Carmen Terrones, directora de Mercadotecnia de Soriana, lo resume así: antes la campaña estaba en unas 100 tiendas; ahora está en cerca de 800, lo que permitió “nacionalizarla”.
Si ya tienes Premium (¡gracias, cada vez somos más!), sigue leyendo la mejor parte del artículo.