Seth Godin: No esperes a que se rompa el avión.

Un avión no debería tener un hoyo.

Uno toma un vuelo creyendo en cosas invisibles: en el metal, en los tornillos, en el piloto, en el mapa, en la física, en la promesa de que lo que despega también debe aterrizar.

Pero a veces la vida abre un agujero debajo de los pies.

Y cuando eso pasa, no queda mucho espacio para las mentiras elegantes.

Seth Godin (influyente autor, emprendedor, conferencista y experto en marketing), cuenta la historia de Ty, una amiga que volaba sobre Mount Rainier cuando el piso del avión se abrió.

En ese instante, mientras el miedo dejaba de ser teoría y se volvía aire entrando por debajo, Ty entendió algo: si sobrevivía, no iba a seguir gastando sus días en una carrera diseñada para tranquilizar a su familia, pero no para encenderla a ella.

Hizo un juramento.
La clase de promesa que no se negocia cuando vuelve la comodidad.

Porque ese es el problema: después del susto, la vida vuelve a parecer normal.

Y lo normal es peligroso.

Lo normal te ofrece café.
Te manda pendientes.
Te recuerda la mensualidad.
Te dice que no hagas olas.
Te convence de que todavía no es momento.

Pero la pregunta queda flotando:
¿Por qué necesitas que se rompa el avión para tomarte en serio?

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