Phygital: Cuando lo digital ya no alcanza.

Esta serie de posts no habla de tecnología.
Habla de atención, cansancio y selección natural de marcas.

La semana pasada alguien me dijo algo que se me quedó pegado.

“No es que no vea anuncios.
Es que ya no los registro.”

No lo dijo como queja.
Lo dijo como diagnóstico.

Abre Instagram.
Desliza.
Ve algo “bien hecho”.
Desliza otra vez.

No hay enojo.
No hay rechazo.
Hay algo peor: indiferencia.

Durante años el problema fue llamar la atención.
Luego fue optimizarla.
Después, escalarla.

Hoy, el problema es que la atención sigue ahí… pero ya no se entrega.

Ahora cualquiera puede producir algo “bonito”.
Un video correcto.
Un copy decente.
Un visual que cumple.

Y cuando todo cumple, nada destaca.

El mercado no está saturado de malos anuncios.
Está saturado de anuncios suficientemente buenos.

Eso es lo peligroso.

La inteligencia artificial no creó este cansancio.
Solo lo dejó en evidencia.

Hay una diferencia enorme entre ver algo,
y sentir que eso fue hecho para ti.

Por eso hoy pasa algo curioso.

Las marcas que más conversación generan
no son las que publican más.

Son las que sacan a la gente del scroll.

La inteligencia artificial va a seguir mejorando.
Los algoritmos también.

Eso no va a detenerse.

Las marcas no están perdiendo alcance.
Están perdiendo significado.

Y eso no se arregla con más contenido,
ni con mejores anuncios,
ni con otra tendencia digital.

Se arregla entendiendo algo más profundo.

Pero eso, no cabe en este post.
En la segunda parte entramos justo ahí.