Que no te vendan espejitos.
Dicen que el funnel está muerto.
Claro. También dicen que la tierra es plana
y que el éxito llega con un reel motivacional.
El cliente nunca compra a primera vista.
A menos que ya tenga la necesidad hirviendo en la cabeza.
Si el funnel estuviera muerto, no existiría esta estadística brutal:
Solo 5% de los consumidores están en “modo compra” en cualquier momento.
Y esos "gurús de TikTok" pregonando que un video de 12 segundos va a convertir a desconocidos en clientes.
La magia ocurre en la repetición, no en el chispazo.
Nadie compra por accidente. Compra por secuencia.
Hasta la Gen Z, con todo y su hiperactividad digital, sigue comprando por secuencia. Lo que cambia es la velocidad, no la lógica.
Ves a una joven de 17 años comprando un producto de skincare después de 1 video.
Parece compra impulsiva.
Pero por debajo ya traía: inseguridad por acné, exposición previa a 20 videos similares, confianza en la creadora que recomienda, validación social (miles de views y cientos de comentarios), precio accesible y dopamina inmediata de “me identifico”.
Eso es un funnel completo comprimido.
Ni TikTok, ni Instagram reprogramaron la estructura cognitiva.
Solo aceleraron la percepción.
La secuencia sigue ahí.
Que no te vendan espejitos.