Rocky está vendado. Diciembre es Drago.

Rocky está vendado, lleno de polvo,
con esa mirada de “pase lo que pase, no me voy a ir”.

Diciembre es Drago.
Frío.
Preciso.
Implacable.
No siente. No se cansa. No perdona.

Los CPM se disparan como su uppercut.
El ruido publicitario te sacude como un gancho al hígado.

La competencia entra con presupuesto ilimitado,
como si cada marca hubiera nacido en laboratorio.

Y tú.. tú estás en el ring con el mismo presupuesto de octubre,
esperando que las cosas funcionen igual.

Eso, en Rusia, te mata.

Hay algo que nadie quiere aceptar:
limitar presupuesto en noviembre ya te puso contra las cuerdas.

Pero diciembre… diciembre es cuando el mercado te pregunta
si de verdad quieres seguir jugando.

Porque mientras algunos soñaban que “si en octubre funcionó,
en noviembre también”, el ecosistema decidió otra cosa.

Subieron los costos.

En diciembre no compites contra otros negocios.
Compites contra la temporada completa.

Contra las posadas, los regalos, las cenas, los viajes, los dramas familiares, los aguinaldos, los pendientes del trabajo, las ofertas, los créditos, las promociones, las urgencias, los tiktoks del recalentado y los reels de outfits navideños.

Tu anuncio no pelea por clics.
Pelea contra el ruido emocional de un planeta entero distraído.

Diciembre es irracional.
Respeta una sola cosa: quién está dispuesto a pagar para que lo vean.

El round empieza.
Y diciembre lanza el primer jab:

Costos por las nubes.
Atención del usuario en otro universo.
Leads fríos.
Compradores distraídos.
Algoritmo dándote la espalda por no meter más presupuesto

Cada golpe te mueve un paso atrás.
No porque seas malo…
sino porque el ring completo está inclinado hacia ti.