Disney: Las 5 llaves que hacen la magia.

Hay negocios que creen que venden autos.

Otros creen que venden muebles, cursos, pólizas, habitaciones, créditos, terrenos, maquinaria, comida, software o espacios comerciales.

Pero los negocios que de verdad entienden el juego saben algo más: La gente rara vez compra sólo el producto.

Compra lo que pasa antes, durante y después del producto.

Compra la forma en que la atienden.
La confianza que le transmiten.
La claridad con la que le explican.
La rapidez con la que responden.
La sensación de que ahí sí saben lo que están haciendo.

Por eso Disney nunca fue sólo un parque de juegos.

Hay adrenalina, montañas rusas, simuladores, mundos enormes, personajes, pantallas, tecnología, ruido y filas eternas disfrazadas de emoción.

Pero Disney entendió que las atracciones se puede copiar. La magia no.

Una montaña rusa puede ser más rápida.
Un juego puede ser más grande.
Un competidor puede invertir más fierro, más pantallas, más metros cuadrados, más luces, más presupuesto.

Pero lo difícil de copiar es todo lo que rodea al juego.

La bienvenida.
El lenguaje.
La limpieza.
La música.
La fila.
La sonrisa.

La forma en que un empleado resuelve un problema sin parecer empleado, sino parte de la historia.

En Disney no hay “trabajadores”. Hay cast members.
Y una cultura completa diseñada para que el visitante sienta que entró a otro mundo.


La parte que muchos negocios no han entendido.


Vamos a deglosarlo con ejemplos prácticos.

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