El café en pasta que cambió de forma para crear un mercado.

El café no necesitaba otro sabor. Necesitaba otro formato.


En la cima de una montaña suiza, dos amigos descubrieron que hasta los pequeños placeres pueden convertirse en equipaje.

Alexander Häberlin había subido cargando una cafetera moka, café, utensilios y todo lo necesario para preparar una taza decente. Philippe Greinacher había elegido el camino práctico: unos sobres de café instantáneo que pesaban poco, ocupaban poco y también sabían a poco.

Uno llevaba media cocina en la mochila.
El otro llevaba una decepción soluble.

Frente a ellos estaban los Alpes. Detrás, varias horas de camino. Y en medio de aquella pausa apareció una pregunta que parecía demasiado sencilla para convertirse en negocio:

¿Por qué nadie había creado un café que fuera tan fácil de transportar como una pasta de dientes?

El mismo producto, pero en otro formato.

Así nació NoNormal Coffee:

☕
Pausa.

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