El peor momento para desaparecer.

Tener la sangre fría suficiente para no esconderse cuando todos sienten ganas de hacerlo.


En 2009, vender automóviles en Estados Unidos se había convertido casi en un acto de fe.

La economía estaba golpeada.
El desempleo crecía.
Los consumidores no sabían si conservarían su trabajo el mes siguiente.

Y comprar un automóvil significaba comprometerse con una deuda durante años.

Las automotrices reaccionaron como suelen reaccionar las empresas cuando aparece el miedo: descuentos, bonos, cualquier cosa con tal de mover inventario.

Hyundai hizo algo diferente.

Preguntó: ¿Por qué alguien que sí necesita un auto no lo está comprando?

Y encontró una respuesta que no estaba en el producto.
Estaba en el miedo.

La gente no temía comprar un automóvil.
Temía comprarlo hoy y perder su empleo mañana.

Así nació Hyundai Assurance.

La propuesta era extraordinariamente sencilla: si financiabas o arrendabas un Hyundai y posteriormente perdías tus ingresos bajo determinadas condiciones, podías devolver el vehículo sin que la obligación restante destruyera tu crédito; el programa cubría hasta cierto límite la diferencia entre lo adeudado y el valor del automóvil.

La marca llevó Assurance al Super Bowl de 2009, uno de los escaparates publicitarios más caros del planeta.

¿Y qué sucedió?

🚗
Pausa.

Sé que te gustan estos posts, pero solo puedes leer hasta esta parte del artículo con tu suscripción básica gratuita.

Pero ya tienes Premium (¡gracias, cada vez somos más!), continúa leyendo la mejor parte.

Si no, prueba Premium sin costo por 10 días.

No te quedes atrás de los que ya tienen acceso y le están sacando provecho.