Steve Jobs: La entrevista perdida.
Cómo convirtió un producto en la puerta de entrada a una nueva economía. Y sentó las bases para lo que ocurre hoy, en pleno 2026.
En octubre de 2011, una vieja cinta apareció en el garaje de una casa en Londres. Era una copia en VHS. La imagen no era buena. El contenido sí.
Dieciséis años antes, el periodista Robert X. Cringely había sentado a Steve Jobs frente a una cámara para grabar Triumph of the Nerds, una serie sobre el nacimiento de la computadora personal. De aquella conversación se utilizaron menos de diez minutos.

La cinta maestra se perdió durante un envío entre Londres y Estados Unidos. El resto quedó enterrado en algún lugar de la memoria, hasta que el director Paul Sen encontró aquella copia doméstica después de la muerte de Jobs.
En la grabación no aparece el profeta de cuello negro que ya había presentado el iPod y el iPhone. Aparece un hombre de cuarenta años, expulsado de la empresa que fundó, dirigiendo una compañía pequeña llamada NeXT y observando cómo Apple se deslizaba hacia la irrelevancia.
Todavía no era el héroe que había regresado. Era el rey en el exilio.
Hacia el final de la entrevista, Cringely le pregunta cómo sabe cuál es la dirección correcta. Jobs guarda silencio durante varios segundos.
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