Tu celular va mucho más allá de escucharte.

Cómo una noche de tragos puede convertirse en un anuncio de Electrolit a la mañana siguiente.


El viernes empezó con dos tragos.

Después llegaron otros dos, una receta de martini buscada a medianoche, una fotografía subida desde la sala de una casa y una última ubicación registrada cuando la noche ya no prometía nada bueno.

A las cinco de la mañana, el celular dejó de moverse.

Volvió a despertar a las tres de la tarde, junto a un cuerpo deshidratado, una cabeza que cobraba intereses y una frase que apenas alcanzó a salir:

"Me urge un Electrolit".

Abrió Instagram.
Anuncio de Electrolit.

Entonces llegó la conclusión que casi todos hemos pronunciado alguna vez: “Estos me están escuchando”.

Suena lógico.

La explicación real es menos cinematográfica, pero bastante más inquietante: el teléfono no necesitaba escuchar la conversación. Durante toda la noche, su dueño había ido dejando migajas digitales suficientes para que un algoritmo calculara lo que podía necesitar al día siguiente.

No escuchó la cruda.
La predijo.


La pregunta no es si pueden escucharnos.

Técnicamente, una aplicación con acceso al micrófono puede capturar audio.

Negarlo sería ingenuo. También existen asistentes de voz, videollamadas, notas de audio y funciones de inteligencia artificial que utilizan el micrófono cuando el usuario las activa.

Pero hay mucho más que eso.

👂
Pausa.

Sé que te gustan estos posts, pero solo puedes leer hasta esta parte del artículo con tu suscripción básica.

Si ya tienes Premium (¡gracias, cada vez somos más!), continúa leyendo la mejor parte.

Si no, prueba Premium sin costo por 10 días.

No te quedes atrás de los que ya tienen acceso y le están sacando provecho.