Los grandes corporativos construyen imperios de marcas para quedarse con más categorías, momentos y dinero del consumidor.
En 1985, dentro de una sala de juntas en Vevey, Suiza, apareció algo que parecía no pertenecer ahí.
Un plato para perros.
Nestlé era conocida por alimentar personas. Vendía café, leche, chocolate, alimentos